sábado, 3 de mayo de 2014

La Epopeya Original IV: el desenlace

IV
Acercó se el desenlace, muy violento
[la tormenta arrecia y vuela
entre rugidos y tañidos cruentos,
separando la luz de tanta tiniebla].

La Princesa alabó la valentía
de sus tropas puras y etéreas;
la oscuridad acusó de cobardía
a sus lacayos y enfermedades venéreas.

Atacaron al tiempo y con valor,
regaron los templos con sangre y cenizas,
sucumbieron la mayoría al dolor
y hubo quien acabó hecho trizas.

Pero los amantes abrieron sus almas
sinceras, verdaderas y eternas
para absorber la oscuridad con calma
y atajar la batalla externa.

Succionaron ellos mismos la negrura
salvando a la humanidad de las tinieblas:
sin querer condenaron su amor pura
y ahora la gente en él solo ve nieblas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario